Teléfono arte: ¿hay alguien allí?

El artista argentino Diego Bruno, por su parte, realizó en Berlín, en 2003 su obra To call. La misma consistía en la simple acción de llamar por teléfono. Llamando a una serie de números telefónicos elegidos al azar de la guía telefónica, Bruno sencillamente quedaba en silencio. La repetición de esta obra lo llevó a desarrollar una suerte de búsqueda a fin de encontrar a alguien que también permaneciera callado.  El silencio ocurrió finalmente y Bruno se comunicó silenciosamente con su “interlocutor” por el lapso de 3´54´´. La obra consistió en la presentación de la grabación de estas llamadas.

Hoy tecnologías como los teléfonos celulares y los mensajes SMS han dado lugar a trabajos ligados a la poesía, la narrativa por entregas o las narrativas en tiempo real.

Teléfono arte: disca un poema

En un contexto influido por la prédica de Marshall McLuhan (para quien el teléfono se constituía como uno de los medios más intrusivos) y a partir de la premisa de que “el medio es el mensaje”, John Giorno, estrella del film de Andy Warhol,  Sleep, comenzó en los años´60 a hacer poesía usando como soportes alternativos al libro, la radio, la televisión, los álbumes de discos o el teléfono. Así fue como, entre otros proyectos, en 1968 nació el servicio Dial-A-Poem. Marcando determinado número, uno podía escuchar poemas grabados de William Burroughs, Allen Ginsberg o John Cage entre otros, así como también discursos de los Panteras Negras, sermones o mantras budistas y, en general, diferentes producciones de obras de la literatura underground de la época. El servicio Dial-A-Poem de Girono se convirtió en el antecedente directo tanto de los servicios de arte “on demand” como de los email poems.