Net poesía: los Word Toys de Belén Gache

Belén Gache, Word Toys, 1996-2006

Los Word Toys son, tal como su nombre lo indica, “juguetes lingüísticos”. Se enmarcan en una tradición lúdica desarrollada tanto por las vanguardias como por las neovanguardias. Se trata de una serie de obras que parten de estrategias como el hincapié en la materialidad de los signos, la interactividad, las combinatorias de textos, el azar y el uso de instrucciones. Buscando denunciar la ideología que subyace detrás de la noción del escritor como genio creador, estos trabajos, realizados por Belén Gache entre 1996 y 2006 pretenden mostrar la manera en que no somos nosotros los que hablamos el lenguaje sino que es el lenguaje el que habla a través nuestro.

Net art: poesías generativas y degenerativas

En su obra Degenerativa, el artista Eugenio Tisselli presenta un texto que se va modificando cada vez que un lector se pone en contacto con el mismo. Cada vez que se registra una visita en la página, la escritura se modifica. En forma borgeana, cada lector deja su huella y cada lectura modifica el texto.

Net poesía: poesía de códigos

La poesía de códigos entiende a la escritura igualmente como código. Tanto el código como la escritura se conforman a partir de conjuntos de signos alfabéticos. El hecho de que sea imposible distinguir un código ejecutable por ciertas máquina de otro que no lo sea da lugar a poesías de código como las de Jodi, mimetizadas con los virus informáticos. Los artistas Joan Heemskerk y Dirk Paesmans (JODI) emplean, al igual que lo hacia el dadaísmo en épocas de las vanguardias, estrategias de subversión y ruptura, simulando colapsos digitales, creando falsos virus informáticos y mensajes de error. Haciendo mira en la necesaria limitación de la comunicación basada en códigos, Jodi trabaja a partir de los malos entendidos y errores de traducción. Por su parte, al enfatizar los quiebres entre las instrucciones dadas al ordenador y las esperadas respuestas por parte del mismo, nos hacen pensar en una suerte de insubordinación y rebelión de las máquinas, que parecen actuar con voluntad propia.

Net poesía: no linealidad, interactividad y juego

Gustavo Romano, IP Poetry, 2006

Con la aparición de los ordenadores se adopta una actitud nueva frente a la palabra escrita. Las posibilidades de interacción e hipertextualidad y sus particulares dimensiones espacio temporales convierten a este medio en un factor de cambio tan importante como lo fue en su momento la imprenta. Por otra parte, sus características permiten fundir en una misma acción composición, publicación y distribución de las obras.

Si bien la literatura ya había experimentado largamente con procedimientos aleatorios, la aparición de los ordenadores permitió la incorporación de operaciones mucho más complejas que, por ejemplo, la mezcla de palabras en un sombrero. Las primeras experiencias con este tipo de medios se basaban principalmente en la utilización de estrategias como el azar y los procesos combinatorios para las cuales este tipo de máquinas eran ideales. A partir de la década de 1990, por su parte, y con la aparición de la red, surgen una serie de poetas fuertemente influenciados por la poesía concreta, la visual y sonora. Sin embargo, sus producciones poseen necesariamente características propias ya que operan con un medio interactivo cuyo proceso se pone en acto únicamente con la intervención del lector. La net poesía se basa en gran medida en nociones como la de no linealidad y la de juego y explota así mismo, la multicanalidad de los mensajes visual, sonoro y lingüístico.

Teléfono arte: ¿hay alguien allí?

El artista argentino Diego Bruno, por su parte, realizó en Berlín, en 2003 su obra To call. La misma consistía en la simple acción de llamar por teléfono. Llamando a una serie de números telefónicos elegidos al azar de la guía telefónica, Bruno sencillamente quedaba en silencio. La repetición de esta obra lo llevó a desarrollar una suerte de búsqueda a fin de encontrar a alguien que también permaneciera callado.  El silencio ocurrió finalmente y Bruno se comunicó silenciosamente con su “interlocutor” por el lapso de 3´54´´. La obra consistió en la presentación de la grabación de estas llamadas.

Hoy tecnologías como los teléfonos celulares y los mensajes SMS han dado lugar a trabajos ligados a la poesía, la narrativa por entregas o las narrativas en tiempo real.

Teléfono arte: disca un poema

En un contexto influido por la prédica de Marshall McLuhan (para quien el teléfono se constituía como uno de los medios más intrusivos) y a partir de la premisa de que “el medio es el mensaje”, John Giorno, estrella del film de Andy Warhol,  Sleep, comenzó en los años´60 a hacer poesía usando como soportes alternativos al libro, la radio, la televisión, los álbumes de discos o el teléfono. Así fue como, entre otros proyectos, en 1968 nació el servicio Dial-A-Poem. Marcando determinado número, uno podía escuchar poemas grabados de William Burroughs, Allen Ginsberg o John Cage entre otros, así como también discursos de los Panteras Negras, sermones o mantras budistas y, en general, diferentes producciones de obras de la literatura underground de la época. El servicio Dial-A-Poem de Girono se convirtió en el antecedente directo tanto de los servicios de arte “on demand” como de los email poems.

Fax art: Oficina de Información sobre la Guerra de Vietnam en tres niveles

El dispositivo del fax, que remite al impersonal mundo de las oficinas, ha permitido generar una red de circulación de obras de arte. Las obras son intervenidas y se multiplican, proceso en el cual participa igualmente el azar y las imperfecciones propias de este medio. Muchas obras de fax art se constituyen a manera de palimpsestos en donde prima el procedimiento de la reescritura.

El fax art se ha constituido también como evento político: en 1968, David Lamelas presentó en la Bienal de Venecia su obra Oficina de Información sobre la Guerra de Vietnam en tres niveles: imagen, texto y audio, introduciendo el tiempo real en el espacio de exposición. Esta « oficina » poseía una máquina de fax que transmitía en directo las noticias de la guerra.

Arte correo: las postales de On Kawara

A comienzos de los 80, On Kawara realizaba sus telegramas con la frase “Todavía sigo vivo”. La práctica de Kawara se extendía también hacia el dispositivo de las postales. Dado que el artista solía viajar constantemente, tomó el hábito de enviar a sus conocidos, desde sus diferentes destinos, típicas postales turísticas con las siguientes palabras: “Hoy me levanté a las…” a las que se les agregaba un sello con el respectivo horario (9,30; 10,15; etcétera).

Arte correo: Fluxus postal kit

sellos diseñados por George Maciunas

Los miembros de Fluxus utilizaron recurrentemente el medio del correo. Robert Watts diseñó una serie de estampillas y, en 1966, George Maciunas creo el Fluxus Postal Kit, otra de las cajas múltiples de Fluxus, conteniendo en este caso postales, sellos, timbres, sobres.

Arte correo: la estampilla azul de Klein y la elección del cartero según Vautier

Otras manifestaciones de arte correo provinieron de corrientes estéticas como el nuevo realismo o Fluxus. Yves Klein realizó en 1959 su famosa Estampilla Azul cubriendo una plancha de estampillas del correo oficial francés con una capa de pintura Azul Klein y luego, utilizó estas estampillas para despachar las invitaciones de su muestra La vide (El vacío) a realizarse en la galería Iris Clert, de París. El frente de la postal, por otra parte, estaba impreso por completo en el mismo color Azul Klein. En el dorso, una invitación personal de Pierre Restany.

En 1965, el artista suizo Ben Vautier, ligado al grupo Fluxus, realizó otra postal titulada La elección del cartero. Se trataba de una postal que poseía líneas de escritura en ambas faces del cartón y dos direcciones destinatarias en cada faz. Vautier la despachaba sin ninguna dirección a la que la postal pudiera retornar.