Mantras permutacionales y máquinas de sueños

Patrón para la realización de una máquina de sueños

En la década de 1960, Brion Gysin, a partir de la noción de “poesía maquínica”, realizaba experiencias con combinatorias de palabras y juegos lingüísticos con computadoras y magnetófonos, redescubriendo a partir de nuevas tecnologías los métodos dadaístas de Tzará a partir del collage con recortes de diarios. Amigo y colaborador de Burroughs, con el cual se dedicó a experimentar con los cut-ups, Gysin realizó también una serie de “poemas permutacionales” en los que una misma frase se repetía con el orden de sus palabras cambiado, como es el caso de su famoso I am that I am, simple enunciado que se convierte en una formula metafísica que, repetida y permutada hasta el infinito, da lugar a una especie de iluminador mantra.

Gysin desarrolló igualemente, en 1959, la Máquina de sueños. un cilindro productor de visiones intensamente placenteras, capaces de relajar al espectador al punto de llevarlo a un particular estado de “iluminación” o “estado alfa”. La  producción de estas imágenes oníricas llevó a Gysin a cuestionarse sobre la naturaleza del arte, del color y de la visión. Tanto él como Burroughs experimentaron largamente con esta máquina.

Los cut-ups de William Burroughs

Se entiende por cut-up al modelo mecánico de yuxtaposición en el que un escritor corta pasajes de sus propias obras y también de obras de otros escritores y luego vuelve a ensamblar los fragmentos en forma aleatoria. En 1960, William Burroughs publicó sus primeros experimentos con cut-ups en revistas de París y San Francisco. Su extremismo se constituyó como un intento para atenerse al silencio interior y resistirse a ser inoculado por el virus del sistema. Según él, el arte debía evitar a toda costa el contagio por el “virus del control” y dedicarse a crear armas imaginarias para resistirse a los poderes establecidos. El poder concedido a las máquinas de escribir se evidencia igualmente en su texto TheTicket that Exploded, en donde describe una particular máquina que permitiría a sus usuarios evadirse de los controles del lenguaje estandarizado produciendo textos impersonales, colaborativos y ajenos a las lógicas convencionales. El texto nos presenta a esta máquina que “combina la mitad de un texto con la mitad de otro, yuxtaponiendo, permitando y cambiando constantemente su escritura y escupiendo libros, obras de teatro, poemas. Los espectadores son invitados a alimentar a la máquina con textos propios o de otros autores de su elección y, en pocos minutos, podrán comprobar los resultados”.