Hipergrafías

Les journaux des dieux, Isidore, Isou, 1950

Poco le llevó al letrismo expandirse hacia la idea de las “hipergrafías”. Las mismas consistían en el uso de letras no solo latinas sino de alfabetos y signos de todo sistema escritural, incluso de sistemas inventados. Isou expuso sus ideas en el manifiesto de la poesía letrista (1947) y en otros escritos donde defiende la idea de que la pintura letrista y las hipergrafías sobrepasan en su concepto al arte tanto figurativo como abstracto. Este tipo de ideas dieron lugar, por ejemplo, a la llamada “novela hipergráfica” en donde imágenes y palabras aparecían mezcladas. Ejemplos de la misma son Les journaux des dieux, del propio Isou, Canailles, de Maurice Lemaitre o Saint Ghetto des Préts, de Gabriel Pomerand, las tres aparecidas en 1950.

La materia de las letras

Isidore Isou, autorretrato, 1952

Para Isidore Isou, fundador del letrismo, más allá de un posible desciframiento, la materia de las letras debía considerarse valiosa en si misma. Es así como recurre a diferentes procedimientos como la descomposición de las palabras a partir de variados usos de la tipografía, diferentes alianzas de las letras, deconstrucciones del verso a partir de distintas cadencias o alianzas rítmicas, intentando buscar efectos análogos al del cubismo plástico pero en el terreno de la literatura. El movimiento letrista jugó con la indescifrabilidad de los grafismos. De hecho, muchas de sus obras ponen adrede en jaque la legibilidad de los signos como una forma de subvertir las bases mismas del sistema simbólico occidental.