Iliazd

Iliazd, Poema dramático en zaum, 1928

La poesía sonora igualmente se difundió, por ejemplo, a través de personajes como Ilia Zdanevich (más conocido como Iliazd) quien había pertenecido al grupo literario 410 fundado por Kruchenykh en 1919 a fin de difundir el idioma zaum. Años más tarde, Iliazd publicará en París su antología Poésie des mots inconnus (1946), donde había antologizado una interesante colección de poemas sonoros dadá y zaum. En realidad, esta publicación tenía el sentido de evidenciar hasta qué punto la poesía francesa de vanguardia había estado influenciada por la poesía rusa.

Palabras desconocidas, palabras mudas, antipalabras

Raoul Haussmann, Poema ortofonético, 1918

En el contexto del Cabaret Voltaire de Zurich, por ejemplo, encontraremos una serie de experiencias a partir de formas de lenguaje alternativas, desde los Klang poems de Kandinsky hasta los Poèmes Negres de Tristán Tzará. Hugo Ball se arroga el haber inventado una forma de antipoesía, los Verse ohne Worte, (o poemas sin palabras) que recita vestido con trajes especiales diseñados para la ocasión, Raoul Hausmann, compone sus poesías ortofonéticas, buscando producir una renovación del lenguaje bajo el signo de Acuario, Kurt Schwitters concibe su Ursonate, etcétera. Los poetas dadaístas exploraban en su poesía aspectos sonoros como la simultaneidad y el ruidismo. Para ellos, además, la poesía se constituía como un aspecto tanto de la danza como de la performance, como de la música o la religión misma.

Khlebnikov y el lenguaje de las estrellas

Los poetas rusos Velemir Khlebnikov y Aleksei Kruchenykh consideraban a las palabras como objetos. Según su concepción, la materialidad fónica o visual del lenguaje poseía vida propia y no debía ninguna subordinación a un significado externo. Era precisamente a partir de esta materialidad que los poetas debían construir sus poemas: su trabajo debía asemejarse al de los pintores que trazan sus líneas y colores sobre un lienzo. Khlebnikov y Kruchenykh desarrollaron un nuevo idioma: el zaum, donde la gramática, la sintaxis y la lógica tradicionales eran dejadas de lado. Pensaban que la sola materialidad de los sonidos era capaz de producir sensaciones e ideas y, además, le arrogaban a cada sonido una correspondiente idea visual representada por un símbolo. Según ellos, estos símbolos o “jeroglíficos” debían establecer un nivel de comunicación fuera del plano del pensamiento consiente y del sentido común y permitir que las personas se relacionaran de una manera nueva, a nivel transmental y planetario. Sus ideas fueron plasmadas en el ensayo de Khlebnikov, A los artistas del mundo:un lenguaje escrito para el planeta Tierra: un sistema jeroglífico común para las personas de nuestro planeta.

Escrituras verdaderas y escrituras falsas

La posibilidad de codificar signos da lugar a una serie de pares de opuestos. Los pares sentido-sinsentido, legibilidad-ilegibilidad, desciframiento-secreto de las formas escriturarias tienen su correlato en el sentido-sinsentido, legibilidad-ilegibilidad, desciframiento-secreto del mundo. Al analizar diferentes tipos de escrituras, encontraremos escrituras codigales y acodigales, escrituras consideradas verdaderas y escrituras falsas. Pero ¿puede acaso hablarse de la verdad de una escritura? Y en todo caso, ¿qué es lo que determina que el sentido del mundo aparezca, como por arte de magia, en determinados trazos?

Las escrituras que no pueden ser descifradas (jeroglíficos, criptogramas, escrituras inventadas a partir de lenguajes personales, pseudolenguajes, etc.),por otra parte,  ejercen gran fascinación sobre los seres humanos. Muchos escritores y artistas  jugaron con este poder de fascinación poniendo en jaque la legibilidad de los signos a fin de subvertir los códigos básicos del orden simbólico. Este tipo de escrituras acodigales, por otra parte, nos llevan a cuestionarnos acerca de la posibilidad misma de codificar e interpretar un sentido que escapa a los signos lingüísticos.

Lenguajes y mundos

La estructura de una lengua (la forma en que su vocabulario individualiza los diferentes entes y la manera en que la estructura gramatical los combina formando unidades significativas) determina la cosmovisión de los hombres que la utilizan. En este sentido, la capacidad del lenguaje para modelar la cultura y determinar el pensamiento de los hombres ha sido señalada reiteradas veces por pensadores provenientes de diferentes contextos. También se ha señalado la manera en que los lenguajes alternativos pueden generan mundos alternativos. Cambiar las leyes del lenguaje es cambiar las leyes del mundo.