Ajedrez

Se ha sostenido que el ajedrez es una suerte de ordenador medieval o, en todo caso, un modelo mágico del mundo en el cual se enfrentaban dos fuerzas rivales (la de la luz y la oscuridad). El tablero aparece como figura del mundo visible, atravesado por espacios de luz y sombra representados por los casilleros blancos y negros. La superficie refiere a la superficie de la tierra o del cielo. Jacob Burkhardt, por ejemplo, se refería al tablero como a un campo de batalla de las fuerzas cósmicas. Sobre la superficie se da, cada vez que el juego comienza, una diferente combinación del azar, de las posibilidades, se dramatizará allí el esfuerzo por dominar lo irracional del destino sojuzgándolo en una estructura dada previamente por las reglas del juego.

Oulipo y los juegos: s+7

Uno de los conceptos primordiales sobre los que se basa la poética del Oulipo es, por ejemplo, el de  contrainte o regla del juego. Estas contraintes se constituyen como una suerte de claves y dan lugar a diferentes y múltiples posibles concreciones. El texto realizado a partir de contraintes es un texto en proceso, manipulable, suceptible de ser reconstruido, cuyo carácter estrictamente formal es capaz de engendrar una infinidad de textos potenciales. En este sentido, se opone al tradicional texto literario concebido como «texto monumento» en tanto que unitario, terminado y fetichizado y relaciona en cambio a la escritura con las diferentes partidas de un juego.

Un ejemplo básico de contrainte es, por ejemplo, el de «sustantivo + 7»: se toma un poema corto o un fragmento en prosa y se marcan en él los sustantivos. Luego se recurre a un diccionario y se reemplaza cada sustantivo por el séptimo sustantivo que le sigue en el orden alfabético. El número 7 ha sido tomado aquí arbitrariamente y el sustantivo que reemplace el del texto original dependerá, por supuesto, del diccionario que se utilice. La regla podría ser igualmente s + 8, s + 20, etcétera.

Oulipo y los juegos

El Oulipo (Ouvroir de littérature potentielle), fue fundado por Raymond Queneau en 1960, en principio como co-comisión del Colegio de Patafísica, del que se independizó al poco tiempo. Su objetivo era el de investigar diferentes métodos de creación literaria que incluyeran técnicas provenientes de las matemáticas y de otras ciencias. El Oulipo —grupo del que formaron parte, entre otros, escritores como Raymond Queneau, François Le Lionnais, Georges Perec e Italo Calvino— ponía énfasis en la experimentación con el nivel formal del lenguaje y recurrían a las nociones de máquina y de juego  como elementos metatextuales privilegiados.

Juegos surrealistas: estructuras gramaticales y juegos

Combinando estructuras gramaticales fijas (como, por ejemplo, la estructura pregunta-respuesta o ciertas formas condicionales) con procedimientos de azar, los surrealistas realizaron igualmente formas textuales como las siguientes:
A – Qu’est-ce que la lune ? B – C’est un vitrier merveilleux.
A  -Qu’est-ce que le printemps? B – Une lampe alimentée par des vers luisants.

Breton: Si la révolution éclatait demain
Aragon: Ȇtre récidiviste serait un honneur pour tous.
Breton: Si tous les chevaux avaient pour fers des aimants
Desnos: Le cœur des amants cesserait de battre.

Textos surrealistas como Les Champs magnetiques (Breton, Soupault), Ralentir travaux (Breton, Char y Eluard) o l’Immaculée Conception (Breton y Eluard) fueron concebidos y firmados colectivamente. Según estos escritores, « hacía falta borrar el reflejo de la personalidad para que la inspiración diera un salto fuera del espejo. A partir de los zig-zags del texto, la palabra quiebra el espejo donde se refleja la unidad figurativa del poema.”

Juegos surrealistas: cadáveres exquisitos

Los surrealistas practicaron una cantidad de juegos colectivos. El cadáver exquisito, por ejemplo, fue abordado por ellos tanto desde las palabras como desde las imágenes. Se hacía circular una hoja de papel plegada entre diferentes escritores o artistas quienes, a su turno, agregarán una línea más de texto o de dibujo a la hoja sin tener acceso a las líneas allí escritas anteriormente por hallarse las mismas ocultas tras los pliegues. El cadáver exquisito toma su nombre de la primera línea surgida al poner en práctica por primera vez este juego: «le cadavre – exquis – boira le vin nouveau». Bretón hacía notar que lo que más les interesaba de este tipo de producciones era la certeza de que las mismas daban cuenta de aspectos que no podrían haber surgido de un sólo individuo. Al poseer un mayor grado de deriva, estos textos impedían la censura crítica y liberaban así la actividad metafórica del espíritu. El procedimiento daba por resultado fuertes imágenes que conmovían por su poder de sorpresa debido a que los significantes se ubicaban en contextos desconocidos de antemano y carentes de toda coherencia lógica.

Barajas: Fluxus y las cartas

En los años 70, los artistas ligados al grupo Fluxus se dedicaron a crear una serie de juegos que deconstruían y subvertían la idea de Arte con mayúscula que primaba en el campo cultural. Muchos de estos juegos se presentaban en forma de cajas (las famosas cajas-Fluxus) conteniendo en su interior mazos de cartas, tarjetas de instrucciones, tableros alterados, piezas de ajedrez bizarras, etc., con propuestas de juegos que, la mayor parte de las veces eran o ridículos o imposibles de ser jugados. A través de la apariencia divertida y ligera de estos juegos, Fluxus realizaba una crítica a las normas que regían la vida en sociedad y que debían ser definitivamente cambiadas.

Las Piezas para barajas de George Brecht fueron compuestas en un espíritu que debía mucho todavía a los happenings concebidos por Allan Kaprow en el contexto de la comunidad artística neoyorquina. En su Pieza con cartas para voz, de 1959, o en la Pieza de cartas españolas para objetos, de 1960, Brecht reparte una serie de tarjetas con instrucciones entre los participantes. También reparte las cartas de una baraja que, a partir de sus palos y números, se verán igualmente convertidas en contraseñas que disparan diferentes conductas en los mismos.

Barajas: los naipes de Campalans

La novela del dramaturgo y narrador español Max Aub Juego de cartas, de1964, está compuesta por una baraja de 104 naipes cuyo anverso está dibujado por el pintor imaginario Josep Torres Campalans (cuya biografía apócrifa fue publicada por Aub en 1958, estableciéndolo como uno de los creadores del cubismo, junto con George Braque y Picasso) y en cuyo reverso aparecen escritas cartas que van perfilando el retrato del difunto protagonista, Máximo Ballesteros. Los naipes se barajan y reparten entre los lectores-jugadores según unas instrucciones establecidas por el propio Max Aub, que concluyen con la indicación de que ganará el juego el que adivine quién fue verdaderamente Ballesteros.

Barajas: Composición n1

La idea de un libro que, rompiendo con los condicionamientos tradicionales del libro impreso, estuviera conformado por hojas sueltas, fue llevada a la práctica por Marc Saporta en su Composition N1, en 1962. Aquí, el lector puede batir las hojas  de su ejemplar como si las mismas fueran los naipes de una baraja. El orden en el cual queden las diferentes hojas orientará la trama y el destino de los protagonistas. La filosofía de Saporta es que el tiempo y el orden en que se producen los acontecimientos en nuestras vidas tienen sobre las mismas un papel decisivo, más decisivo incluso que la propia naturaleza de los mismos. Será el particular encadenamiento de los acontecimientos el que determine, por ejemplo, en el texto, que la historia termine bien o mal.

Barajas: el tarot como máquina narrativa

En El castillo de los destinos cruzados, Italo Calvino remite a la idea de que cada tirada de cartas constituye una narración a partir de la cual puede leerse el destino de los personajes. En este caso, tal como indica en el prólogo, Calvino utiliza para la construcción de su relato una baraja de tarot miniada por Bonifacio Bembo para los duques de Milán hacia mediados del s XV, la cual aparece reproducida en su libro. Para el caso de la segunda parte del mismo, titulada La taberna de los destinos cruzados, utilizará en cambio una baraja de tarot de Marsella. “La idea de usar las cartas de Tarot como una máquina narrativa combinatoria me la dio Paolo Fabbri, quien en un seminario de 1968 sobre las estructuras del relato presentó una ponencia sobre “el relato de la cartomancia y el lenguaje de los emblemas.”, indica Calvino, “El significado de cada carta depende del lugar que ocupa en la sucesión de cartas que le preceden y la siguen. Cartas reunidas al azar producen una historia en la cual se puede reconocer un sentido. Como un crucigrama hecho con figuras y no con letras.”

En este libro, los personajes, que han sido privados del habla, se comunican únicamente mediante las cartas de la baraja. El texto va describiendo las vidas y aventuras de estos a partir de las imágenes que sirven aquí como generadoras de los diferentes textos de ficción.

Barajas: Alicia y la malvada reina de corazones

Las obras de Lewis Carroll no pueden dejar de remitir al contexto de una sociedad victoriana que gustaba de inventar tanto juegos de salón como diferentes deportes – cricket, rugby, tenis, futbol, croquet. Carroll introduce en sus textos diferentes tipos de juegos: barajas, ajedreces, juegos de croquet, carreras, pero por sobre todo, juegos lingüísticos. En su libros Alicia en el país de las maravillas y Alicia  a través del espejo, tematiza un mundo donde ya no puede reconocerse un paisaje regido por la perspectiva racional. Su mundo está dominado por el nonsense. Así, se vuelve incómodo, ajeno, pierde su familiaridad. En su libro La lógica del sentido, Gilles Deleuze se detiene en la figura de Carroll, señalando la manera en que este no solamente inventa juegos o altera las reglas de los juegos ya conocidos (como el tenis o el croquet) sino que  apunta a la deconstrucción de las reglas sociales, para él completamente arbitrarias y reemplazables como cualquier otra regla de juego. En todo caso, las reglas lingüísticas son por él entendidas como un mero juego social más. Así, las cambia y altera continuamente, utilizando diferentes tipos de codificaciones, formalismos lingüísticos y lógicos, paradojas del sentido, sistemas incompatibles, de sistemas cerrados que agotan sus posibilidades, de juegos de palabras, dobles sentidos, ambigüedades que dan lugar a sentidos emergentes y lógicas del nonsense.

El texto de Alicia en el país de las maravillas está anclado en el tema del mazo de cartas, que dará lugar al juicio final que concluye con el despertar de Alicia. La malvada reina de corazones es quien manda en el país de las maravillas y quien, junto con el rey de corazones, preside el juicio. También están las otras cartas de corazones, los jardineros (que son espadas), los soldados (tréboles) y los cortesanos (diamantes).